
Si en un edificio antiguo…abandonado… se rompe el cristal de una ventana y no se repara, al poco tiempo es muy probable que aparezca otra ventana con el cristal roto… y puede que alguien, por… ¿por?....por lo que sea… rompa las puertas y use las paredes dormidas como lienzos para graffitis.
Con el tiempo comenzara a amontonarse basura, escombros y suciedad en ese edificio; el deterioro será cada vez mas evidente.
Así un detalle aparentemente sencillo como es una ventana rota puede ser el principio de un camino cuyo trazado solo conduce a la ruina de la vida que…quizás…hubiera habitado entre esas paredes.
Este proceso se detalla en la denominada Teoría de las ventanas rotas (broken windows theory) enunciada en 1982 por el politólogo James Q. Wilson y el criminólogo George Kelling.
Pero:
¿Quién no tiene en el debe…o en el haber…de su infancia los restos de un provocativo cristal?... porque romper el cristal de una ventana es casi tan necesario como dar una primera calada a un cigarrillo sin boquilla o sentir el picor de las hormonas en la recóndita entrepierna.
La vida este llena de “ventanas rotas”, pequeños detalles……mínimos, apenas perceptibles, pero de carácter telúrico que el destino maneja a su antojo… arena de un reloj que nunca será as de picas apostado en una manga, decisiones que se revelan contra el designio de los oráculos… frágiles instantes que catalizan el rumbo de los pasos que luego habrán de ser huellas.
La vida esta llena de esas ventanas cuyos cristales dejaron de ser un obstáculo para el viento…nadie sabe quien quebró su transparencia…nadie se molesto, jamás, en reparar ese daño y el destino hizo el resto…